Archivo de la etiqueta: Literatura

Puente

¿Lejos?
Hay un arco tendido
que hace viajar la flecha
de tu voz.

¿Alto?
Hay un ala que rema
recta, hacia el sol.
De polo a polo a una
secreta información.

¿Qué más?
Estar alerta
para el duro remar;
y toda el alma abierta
de par en par.

Nicolás Guillén

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El poema de la discordia


¿Puede la literatura mover el mundo? ¿Puede un poema, por ejemplo, corroer, movilizar, o hacernos detener por un minuto? La pregunta es retórica, ya lo sé, y puede tener disímiles respuestas. Que es mero disfrute, placer estético, misterio, epifanía, tiempo del alma. Pero yo prefiero pensar que la literatura, los poemas, como las Utopías, si no cambian el mundo, al menos sirven para caminar. Una idea que me ha vuelto con todo el escándalo provocado por la reciente declaración lírica de Günter Grass. En nueve estrofas, el autor alemás vivo más importante, y probablemente uno de los escritores imprescindibles del mundo, ha sentado sus principios frente al armamentismo israelí. Lo que hay decir, como se titula el poema, Grass lo dijo: “¿Por qué he callado hasta ahora? Porque creía que mi origen, marcado por un estigma imborrable, me prohibía atribuir ese hecho, como evidente, al país de Israel, al que estoy unido y quiero seguir estándolo”, escribe Grass, de 84 años./ “¿Por qué sólo ahora lo digo, envejecido y con mi última tinta: Israel, potencia nuclear, pone en peligro una paz mundial ya de por sí quebradiza?”/”Porque hay que decir lo que mañana podría ser demasiado tarde, y porque -suficientemente incriminados como alemanes- podríamos ser cómplices de un crimen que es previsible, por lo que nuestra parte de culpa no podría extinguirse con ninguna de las excusas habituales”. Inmediatamente después, Grass ha sido criticado por medio mundo: obviamente por los israelíes, que lo han declarado persona non grata; por los políticos alemanes, siempre tan dados (como todos los políticos) a la corrección oficial y los manejos por debajo del tapete, y por decenas de diarios que le han sacado hasta su breve paso de juventud por las SS. Pero Grass, a sus 84 años y desde su pedestal literario, puede darse el lujo de no faltar a su verdad. ¿Cuántos más se atreverían? No lo sé, pero harían falta… para echar a andar.

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